
¿Por qué sus calentadores infrarrojos se dañan fácilmente? (Y cómo lo solucionamos)
La mayoría de los calentadores infrarrojos simplemente no pueden soportar cierto nivel de humedad. Si los coloca en una habitación donde hay vapor o si caen gotas de agua sobre ellos, entonces se dañan. Es algo frustrante y, además, caro.
Estábamos cansados de ver eso suceder, así que diseñamos nuestros calentadores con un grado de protección IP44. En resumen, evitamos que la humedad y el polvo lleguen hasta las partes eléctricas del aparato.
Evitar la acumulación de suciedad
Cuando hablamos de IP44, nos referimos a un tipo de protección que impide que entraran sustancias mayores a 1 mm. Así, las gotas de agua no pueden dañar los componentes electrónicos, independientemente de desde dónde vengan. Para lograr esto, sellamos bien el chasis y colocamos juntas en todos los puntos de entrada.
El verdadero problema en ambientes húmedos es la condensación. El agua se acumula en los tubos de calentamiento, lo que causa “shock térmico” que puede dañar el cuarzo o causar cortocircuitos. Nuestro sistema antivaho mantiene el interior seco, evitando que las gotas de agua conecten los cables de alta tensión. Sin cortocircuitos, sin fallos.
El problema del calor
Ahora, aquí está la parte complicada: al sellar el aparato para evitar que entre agua, también se atrapa el calor dentro. Para solucionarlo, utilizamos carcasas de aluminio con disipador de calor. Estos disipadores ayudan a alejar el calor de los cables, manteniendo al mismo tiempo el exterior bien sellado. De esta manera, se logra una temperatura estable, sin temor constante a que el aparato se dañe debido a un poco de humedad.
El sacrificio necesario
Soy honesto con ustedes: hay un inconveniente. Debido a que están sellados, son un poco más pesados. Tampoco son tan fáciles de reparar como los calentadores de estructura abierta. No se puede simplemente reemplazar una pieza en cinco segundos; hay que tener cuidado de mantener el sello intacto durante las reparaciones.
Pero, honestamente, ese es un pequeño precio a pagar por un calentador que no deja de funcionar cada vez que la habitación se vuelve húmeda.
Un último consejo: si va a instalar estos calentadores en un ambiente húmedo, asegúrese de que sus controladores también puedan soportar esas condiciones. No tiene sentido tener un calentador a prueba de agua si su caja de control se está oxidando.