
Calidez sin ese resplandor deslumbrante
Cuando diseñamos calentadores infrarrojos para baños o jardines, lo que buscamos es esa sensación de calidez inmediata y acogedora que se siente en cuanto se enciende el aparato. Pero hay un problema: no se puede tener una luz tan brillante que parezca un foco directo en el rostro, sobre todo en habitaciones donde los ojos de un bebé son muy sensibles.
Obtener la luz adecuada
La mayoría de las lámparas de onda corta emiten una luz blanca y agresiva. Es ese tipo de luz que hace que uno entrecierre los ojos y provoca dolores de cabeza con el tiempo.
Para solucionar esto, modificamos la tecnología utilizada. Utilizamos aditivos especiales en los tubos de cuarzo y añadimos revestimientos especiales para filtrar esa luz visible tan intensa. De esta manera, se sigue obteniendo toda la caloría generada por la radiación infrarroja, pero la luz resultante es suave y tenue. Enfocamos la energía en el rango de 700 nm a 1000 nm. Esto significa que la calidez penetra en la piel, pero las retinas no se ven afectadas.
Diseñados para entornos difíciles
Los baños y patios son entornos difíciles para los equipos electrónicos. Con todo el vapor, las salpicaduras y el polvo, un circuito normal se dañaría en pocos días.
Por eso utilizamos carcasa con clasificación IP65. En términos simples, eso significa que son a prueba de polvo y pueden resistir chorros de agua desde cualquier ángulo sin problemas.
Dentro de la carcasa, utilizamos tubos de cuarzo llenos de halógeno. Elegimos el cuarzo porque puede expandirse y contraerse al calentarse sin romperse. Además, reforzamos los conectores. Nada peor que un cable suelto que cause intermitencias en el funcionamiento del aparato después de varios ciclos de calentamiento.
El sacrificio necesario
La verdad es que filtrar ese resplandor no es gratis. Al cubrir los tubos para reducir su brillo, se pierde un poco de eficiencia. Se puede perder entre un 5% y un 10% de la caloría generada, en comparación con un tubo sin revestimiento alguno.
Es un pequeño precio a pagar por proteger la vista, pero hay que tenerlo en cuenta. Si calculas la potencia necesaria para una habitación, aumenta un poco esa cantidad para asegurarte de alcanzar la temperatura deseada. Si necesitas aún más calor pero no quieres volver a tener ese resplandor, lo mejor es utilizar tubos más largos o añadir más lámparas.