
Cuando cae la noche y el viento convierte su terraza en una zona fría, el calentador inadecuado hace que todos se refugien bajo mantas. Pero ¿cuál es el calentador adecuado? Es aquel que permite mantener las conversaciones y el sonido de los vasos chocando entre sí. No hay necesidad de adivinar: basta con adaptar la potencia de calor infrarrojo a la distribución y aislamiento del espacio.
Lo que realmente importa, desde el punto de vista técnico
Los calentadores infrarrojos funcionan mediante calor radiante. Calientan directamente a las personas y las superficies, no al aire. Por lo tanto, se siente comodidad rápidamente, y ese calor permanece donde uno está sentado. Se miden en kilovatios; el punto de partida práctico es el volumen de la habitación y la pérdida de calor. Para una terraza bien aislada, generalmente se necesita unos 1 kW por cada 10–12 m² para lograr un equilibrio entre comodidad y costo de operación. En lugares expuestos al norte o con ventanas antiguas, se recomienda usar aproximadamente 1 kW por cada 8–10 m². Es mejor elegir un calentador eléctrico que utilice elementos de fibra de carbono o tubos de cuarzo para un calentamiento rápido. Además, debe ir acompañado de un termostato ajustable, para que la potencia de calor se adapte a las condiciones del momento, no solo al clima.
Por qué funciona bien en una terraza
Una terraza no es una habitación cerrada. El aire se mueve, el vidrio deja pasar el calor, y la comodidad desaparece rápidamente. El calor radiante calienta directamente a las personas y las superficies que lo necesitan, así que se mantiene la comodidad incluso cuando el aire está frío. Con los calentadores infrarrojos, se obtiene calor en segundos, no en minutos. Además, como el calor se dirige hacia afuera, no se desperdicia energía calentando el aire vacío. Esto significa que las noches al aire libre pueden prolongarse sin que el frío obligue a todos a volver adentro.
Qué tener en cuenta
El calor infrarrojo funciona mejor cuando el ángulo y la distancia son adecuados. Coloque el aparato lo suficientemente alto como para que el calor se distribuya por toda la zona de estar, pero no tan alto que el calor sea insuficiente. Asegúrese de que la clasificación IP sea adecuada para uso en exteriores. También es importante utilizar un circuito dedicado para evitar sobrecargas. Un detalle importante: el calor radiante solo calienta aquello que puede “ver”. En rincones con corrientes de aire o zonas sombreadas, podría ser necesario usar un calentador adicional o reubicar el aparato para distribuir mejor el calor.